Monday, May 02, 2005

TRAQUETOTITLÁN (1)

Hordas de mariachis caminan sin rumbo por la Caracas. Los pocos carros que circulan por ahí se abren paso a punta de pito, de culatazos, arrancan y frenan tratando de avanzar tres metros, cinco metros. Tienen que esquivar los cráteres que se han abierto donde hace mucho tiempo hubo losas de cemento. Son demasiados músicos, falsos músicos y rebuscadores ahí apeñuscados. Tocar rancheras y corridos en fiestas y ceremonias es uno de los pocos oficios medianamente rentables que quedan en Bogotá. Pero son tantos que se matan entre ellos por cualquier posible cliente. Indigentes y atracadores han invadido las ruinas de las estaciones del antiguo Transmilenio. Hierros retorcido y amarillentos. Huele a óxido mezclado con orina. Llueve todo el tiempo y por los altoparlantes instalados en los pisos superiores de algunos de los viejos edificios de cemento resuenan, distorsionados, toda clase de corridos y rancheras. Si no aparece el imbécil de Fajardo con sus Imperiales de Rincón Rubí tendré que contratar al primer chiflamicas con bigote y barriga de tres golpes que medio se le parezca. Las hijas de don Salvador quieren festejar por todo lo alto el regreso a casa de mi patrón y quieren que sea temprano. Es decir, ya. A lo lejos estalla un petardo pero nadie parece darse cuenta.

1 Comments:

Blogger j. said...

¿por qué será que la bogotá del futuro siempre la pintan tan terrible?

3:40 PM  

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