Thursday, November 24, 2005

NAVIDAD EN BOGOTÁ HACIA 1967

Primer domingo de adviento. Estábamos recién trasteados a la casa de La Magdalena (eso ocurrió en noviembre de 1968) y mi mamá nos mandó a mi hermano y a mí a buscar ramas de pino de los antejardines vecinos. Era noviembre. En aquellos tiempos diluviaba como hasta el 15 de diciembre más o menos. El domingo por la noche el barrio era frío y oscuro. Todavía no habían puesto luz de mercurio en las calles secundarias de la ciudad. Eran bombillas incandescentes que a duras penas emitían un tenue resplandor. Era un territorio aún extraño. Mi hermano y yo apenas comenzábamos a descubrir las calles de Teusaquillo, Santa Teresita y La Soledad.
En el antejardín de la embajada de Costa Rica (en la esquina de la 39A con 16) y en alguno de la calle 37 que despedazaron hace siglos para transformarlo en parqueadero conseguimos las ramas de los pinos. El primer domingo de adviento... en aquellos tiempos en los que los años eran tan largos y la vida se medías en horas y no en semanas todavía faltaba mucho para la Navidad. Festejar aquello que nadie festejaba (aún hoy el 99 por ciento de la gente me mira extrañado cuando les hablo de los domingos de Adviento), festejarlo con un simple ramo de pino en el centro de la mesa redonda de comedor. Un ramo de pinos al que mi mamá le ponía una cinta roja reciclada de alguna Navidad anterior y cuatro velas. El primer domingo de Adviento se prende sólo una vela. No recuerdo qué más hacíamos. Tal vez tomar té, en silencio, no recuerdo si mi mamá compraba un pan especial.
Era raro. Era estar en Navidad pero todavía faltaban siglos para que de verdad fuera Navidad.

2 Comments:

Blogger Mónica Bernal said...

Por fin escribe algo personal, despues de la quejadera. Conmovedor, como siempre que lo hace.

12:47 AM  
Blogger Bailarina said...

Muy bonito. Que suerte que tengas ese tipo de recuerdos. Mis navidades si todas han sido muy comerciales y sin ninguna costumbre así especial.

8:35 AM  

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